Sunday, February 28, 2010

el invierno continua...

El invierno continúa... y continuará. Pero toda cambia, la vida es cambio... y si así es, por que es tan difícil entenderlo.
Ayer me tocó llevar a Juli a su primera fiesta de teens... este año entran oficialmente. Digamos que la preparación para la fiesta fue una suma de decisiones pendejas. El vestido, por ejemplo, muy lindo, pero tremendo para los 50 grados farenheit y la fiesta en el jardín. Y de ahí en adelante, de modo que la sensación al despedirme de Julia fue de total apachurramiento. (Por qué no trajo pantalones, botas y un buen sueter???) Pinches fiestas.
La verdad es que este evento sólo agregaba mas al saquito que venía yo cargando sobre la espalda... uno de esos días. (las hormonas??? tal vez). Me fui a meter al Barnes and Noble, a comer pastel de manzana y a limpiar mi computadora de la basura que se le acumula... era el tiempo ideal, horas muertas? Acabé buscando unas fotos que necesitaba y encontrandome con el pasado, tan lejos tan cerca, las niñas chiquitas, nosotros más jovenes, más gordos, más flacos, más tristes, más felices... cada imágen reveladora. Pero las que me hacen las de cocodrilo son las de las niñas... ha volado el tiempo, de que manera... como? Si tan solo durara un poco más...
cuanta dulzura en sus caritas y sus manos y pies y todo todo todo. Que afortunada he sido de traer a estas niñas al mundo... y de que me quieran, literalmente ¨hasta que te pudras¨... porque las ¨relleno¨de alegría. (palabras de Juli en una tarjeta de día de madres de 2000 o 2001). Y son ellas las que me han rellenado de alegría, felicidad, intensidad, amor. Y por otro lado, el inevitable lado oscuro, el miedo mas grande. La mejor escuela de DEJAR IR... let go. Y de ahí si, repruebo a cada rato. Cómo se hace eso?
He estado queriendo seguir el blog de Karen Miller, una maravillosa maestra Zen. Su blog es cheerio road y habla sobre la maternidad, paternidad, y da tips Zen ja ja ja. Bastante buenos por cierto. La cosa es seguirlos. Es una tarea diaria. Estar consciente de lo que uno hace y dice y no querer andar controlando la vida de los hijos, porque no se vale. En el camino nos vamos dando cuenta de tanta imperfección que empezamos a comprender a nuestros propios padres... pero eso no es suficiente. Queremos ser mejores... más padres!!! Y en esas ando estos días, tratando de mejorarme un poco, de entender quién soy, a qué vine, por qué reacciono, por qué callo, por qué lloro, por que duelo, por qué río y por qué no puedo sentarme en silencio más seguido.
Este día de invierno no se parece a ninguno otro. Es perfecto. La brisa fresca y la luz radiante del sol entran por las ventanas. Todo se oye en calma.
Felíz domingo.

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